15 de mayo de 2013

RUTINA



No ha sido fácil. Llevamos juntos 32 años arrancando días del calendario, rebasando meses, triturando años… en este mundo tan ajetreado que gira y gira sin tiempo para pararse a pensar en el tiempo. Toda una vida, dirían algunos, aunque he de reconocer que ha habido muchas vidas incluidas en ésta; desde luego, así lo hemos sentido a lo largo de este camino compartido a través de nuestra relación.

Nos conocemos muy bien. Podría afirmar que incluso demasiado, pues hemos llegado a ese punto en el que, de un modo casi ofensivo, sobran palabras y faltan gestos. Conocemos a la perfección reacciones, deseos, apetencias, frases… a veces incluso antes de que sucedan: entre la experiencia acumulada y el lenguaje corporal se nos ha hecho muy complicado ser capaces de mentir; al menos sin que el otro descubra la trampa filtrada a través de un tono de voz atípico, de una mirada que elude la contraria, de un gesto que se escapa del guión establecido. Los pros y los contras de tantas y tantas horas escudriñando temores con el alma desprotegida, contemplando resignados el paso de los recuerdos para sentir que en algún momento todo vuelve a ser familiar y repetitivo.

Desde hace un par de semanas, la situación ha cambiado de manera considerable: esa rutina pegadiza y continuada ha pasado a un incómodo segundo plano. Nos hemos vuelto diferentes a los ojos del otro, enfatizando con nuestro comportamiento unos defectos que ya dormitaban desapercibidos, ahogados bajo el peso de los años. Uno más egoísta y displicente, el otro más desconfiado e irritable, pero ambos sometidos a la execrable tarea de humillar al contrario a base de atacar sus puntos débiles, de herir al enemigo masacrando la fragilidad de su carácter. Pudiera ser un comportamiento recíproco, una resentida Ley del Talión que emergiese de lo más profundo de nuestras miserias, embotadas de venganza tras miles de horas contenidas bajo una represión incomprensible. Pudiera ser que el vaso, por fin, haya colmado su capacidad y su desbordamiento haya pulsado un botón de alarma en nuestro cerebro. En todo caso, algo o alguien ha desencadenado una nueva etapa, diferente, inesperada, que ha despedazado nuestros hábitos y costumbres de la manera más abrupta.

Hemos decidido pactar un armisticio que nos proporcione el tiempo necesario para la reflexión; una pausa en ese estado permanente de ataque irascible que desangra nuestra paciencia. Hoy, en la cena, mostraremos por fin nuestras cartas. Basta de fingir, forzando una situación para la que ya no existe salida. Nos diremos las verdades, ésas que agujerean el alma con su sinceridad, engendrando llagas que nunca más vuelven a cerrarse. Estaremos de acuerdo en comprender el por qué de esta rabia, enraizada en la ausencia de un cariño que hace ya muchos años que tomó la decisión de abandonar el barco. Y tras demasiado tiempo de silencio y sentimientos disfrazados, reconoceremos casi con pudor que desde hace pocos días otras caricias han acelerado nuestros corazones, que otros cuerpos han sido capaces de transportarnos a lugares que no visitábamos desde hacía décadas. En pocas palabras, que los dos nos hemos enamorado de otras personas: dos seres ajenos a un mundo de oscuridad que ahora dejamos atrás, mientras contemplamos cómo entierran definitivamente una relación que poco a poco se iba muriendo en vida. La nuestra…       

5 de mayo de 2013

PARA MAMI

Hoy es el DÍA DE LA MADRE y entre mis hijos y yo hemos querido hacer una entrada en el blog para felicitar a nuestras queridas mamás, teniendo en cuenta lo que ellas siempre dicen cuando llega este día y lo celebramos de manera efusiva: "hijo/a, si para mí todos son días de la madre..." Y en realidad, es así, porque en sus cabezas no cabe dejar de pensar ni un solo día en sus polluelos, tengan 4 ó 40 años. 
De todas formas, hoy queremos hacer un pequeño homenaje a esas madres que siempre están ahí, en los buenos y los malos momentos, con sus reprimendas y sus consejos, con su cariño y amor desinteresado y sincero... En resumen:

FELIZ DÍA, MAMI!!!  


No quisiera terminar este post sin añadir un texto que encontré en internet y que creo dibujará una sonrisa en la cara de quien lo lea: 


¿QUIÉN ES TU MAMÁ?

- Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.
 - Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.
 -Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le  abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie.
 -Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso.
 -Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras con el otro entra el carro lleno de compra.
 -Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras.
 -Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia.
 -Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la pelu.
 -Mamá es ese cuenta cuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí.
 -Mamá es esa chef que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó comprar, aunque se quede ella sin cena.
 -Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer.
 -Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.
 -Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito.
 -Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara.
 -Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse.

 ¿La ves? Es aquélla, la más guapa, la que sonríe…. Tú!!!!!


3 de mayo de 2013

PALABRAS QUE HIEREN



Ha pasado casi una hora y ya no se oyen las voces procedentes del interior del piso; una discusión a gritos que ha alertado a todos los vecinos del pequeño edificio situado al fondo de la calle, en la esquina con la Plaza de la Fuente. El silencio es ahora tan espeso que se hace difícil respirar en su atmósfera, atrapados por esa incómoda presencia, que oprime la garganta y no permite que emerjan las palabras. Unas palabras que momentos antes salían a borbotones de ambas bocas, altivas, empapadas del desprecio con el que se viste el rencor acumulado, hiriendo el orgullo de su oponente con su incandescente veneno, apuntando directamente a las heridas que siempre dejan la culpa y la debilidad.

Él permanece sentado en el borde de la cama, cabizbajo, con las manos sosteniendo el peso de la cabeza, tratando de perderse con la mirada entre el laberinto de los dibujos de la alfombra. Ella humedece un pañuelo de color negro con su llanto mientras escucha de fondo el bullicioso ir y venir de la gente en la calle, que transita viviendo ajena al dolor y a la rabia que se desarrollan en esa cárcel de tristeza. Exhaustos por la batalla de sentimientos y el odio vertido en cada frase, han decidido por agotamiento pactar una tregua que lleva implícito el mutismo; un paréntesis que contempla el cese de las hostilidades, en forma de frases y amenazas, que no han dejado de perforar los cimientos de su relación; unos años en común de los que apenas quedan algunos recuerdos en pie. Tratando de evitar los ojos de su contrincante, a riesgo de caer por un segundo bajo el atisbo de la debilidad, de una esperanza ante la que calentarse con los rescoldos del pasado. No, eso no puede suceder, piensan, mientras su instinto de protección trata de recuperar porciones de dignidad que se han desplomado por el camino. Encerrados frente a frente en el reducido espacio de una habitación que desprende olor a fracaso, deseando escapar hacia donde les lleve la esperanza, lejos de ese antro macilento y frío.

Pasan los minutos, remedando horas repletas a cada segundo de incertidumbre, tensión e impotencia. Las voces siguen apagadas, desgarrando con su ausencia la tenue frontera que separa la redención de la condena. Ninguno se atreve a dar el primer paso, avanzando de manera inexorable hacia un “punto de no retorno” en el que muy probablemente dará comienzo otra vida, otra aventura, dado el carácter irreversible de una disputa que, a todas luces, se antoja definitiva. No importa el motivo de la misma; es algo secundario cuando la convivencia se ha erosionado hasta tal punto que el deterioro afecta a todas las esferas y a todos los ámbitos de una vida que ya no es tal. No ha lugar para una frase más; no cabe más dolor ni brotan ya más lágrimas…

Consciente de estar asomado al abismo y aferrado a una última esperanza, él se incorpora y tiende su mano, tratando de no quemarse bajo el resplandor de unos ojos cuyas pupilas son dos ascuas que miran sin mirar, preguntándose por qué era necesario llegar hasta ese punto, hasta la cima del dolor que supone la ruptura, el alejamiento, la desunión de un todo que ahora es irreconocible. Ella traga un nuevo sorbo de su orgullo y se acerca despacio, respondiendo al ofrecimiento, de modo que él pueda abrazarla, todavía sentado, entrelazando los brazos en la parte inferior de su espalda y apoyando la cabeza en su vientre. Casi de modo inaudible, para no perturbar con su sonido el denso y viciado aire que todavía rellena la habitación, de sus labios se despoja un “lo siento” rebosante de sinceridad, que muere entrecortado entre sollozos y suspiros en común.

El calor de la tarde se apacigua y la ventana deja entrar una luz perezosa, perdido ya el sol tras la colina en la que tantos días jugaron a intercambiar sus corazones. Hoy han caminado descalzos sobre el agudo filo de la soledad, bordeando de nuevo territorios inhóspitos en los que la palabra “amor” ha sido desterrada; hoy el fantasma de la derrota ha sobrevolado sus cabezas, ensombreciendo con su cruel silueta cualquier solución desesperada. Hoy termina el día con una boca buscando a la otra, deseosa de reparar con creces el daño impartido con cada una de las palabras. El “hoy” echa de menos al “mañana” deseando que pasen las horas consumidas en común, cobijados bajo una pasión sin límites, producto de los momentos de tensión acumulada. El pasado reciente es sepultado bajo el enorme peso de una caricia. Lo que suceda a partir de ahora, al menos hasta el próximo enfrentamiento, no importa…  

30 de abril de 2013

"DESPEJANDO LA X"


Hoy es un día especial para mí, porque me han comunicado que he ganado un premio en un concurso literario. Había participado en el IV Concurso de Microcuentos organizado por El Corte Inglés con uno titulado "Despejando la x" y he obtenido el segundo premio, lo cual me hace una ilusión especial, más que nada por ser la primera vez que alguna creación salida de mis neuronas es premiada, sea de la manera que sea...
Total, que no podía resistirme a publicarlo en el blog y compartir este pequeño relato con todos vosotros. Espero que os guste!




El IV Concurso de Microcuentos de 
El Corte Inglés ya tiene 
GANADORES
     






2013 es el “Año Nacional de las Enfermedades Raras”.  Es el “Año de la Serpiente”, según el calendario chino.  Y también es el 

“Año de las Matemáticas del Planeta Tierra”.  124 trabajos presentados.  ¿Quién resultará premiado?  



¡Enhorabuena  y gracias a todos por participar!






2º PREMIO
“Despejando la x”
MIGUEL ÁNGEL DÍAZ FUENTES



Con esa exactitud tan característica de la ciencia me mostraste tus conclusiones al respecto: el número pi de mi cariño tenía demasiados decimales para tu calculadora manera de afrontar nuestra relación. Pero mi corazón latía al ritmo de la raíz cuadrada de tu sonrisa, elevado al cubo de tu mirada. Te quería con la fuerza gravitatoria de un agujero negro, pero no me quedó más remedio que despejar la incógnita de la ecuación, en la que esa x misteriosa tenía otro aspecto y otro nombre que nos dividió por la mitad. Quizás el tiempo, tan relativo, te ayude a comprender que todavía no es tarde…  


29 de abril de 2013

TURBO

Turbo es la próxima película de animación de los estudios Dreamworks Animation, distribuida por 20th Century Fox, cuyo estreno está programado para Julio de este año. Se basa en una idea original de David Soren, que es también el director de la película. Nos cuenta la historia de un caracol de jardín ordinario, cuyo sueño de convertirse en el caracol más rápido del mundo se hace realidad. Junto con Ryan Reynolds, quien interpreta al personaje principal, la película también cuenta con la voces de Paul Giamatti, Michael Peña, Luis Guzman, Bill Hader, Richard Jenkins, Ken Jeong, Michelle Rodriguez, Maya Rudolph, Snoop Dogg y Samuel L. Jackson.
Aquí os dejo el tráiler para que podáis juzgar por vosotros mismos...

 

11 de abril de 2013

PASIONES


Despierto en plena madrugada con el peso de mis recuerdos sobre la cama, cuando toda la casa respira silencio y apenas se oyen las gotas de lluvia que pintan trazos húmedos en mi ventana. Tu ausencia perfuma la habitación y yo trato en vano de desprenderme de una soledad que me agrieta el alma a cada minuto, aplastando mi sosiego al invocar tu último abrazo.

El tiempo se ha quedado suspendido entre las sábanas, inmovilizado por la pasión que inundó las horas de la noche anterior. Sigo recordando el deseo que se desprendía de tu mirada, que me devoraba el alma segundo a segundo, mientras susurrabas un “te quiero” con cada beso. Consumimos la noche a bocados, mordisqueando su quietud con jadeos y frases entrecortadas, hasta que el cansancio se adueñó de nuestros cuerpos, para compartir sueños y esbozar futuros entrelazados.

La tormenta es cada vez más intensa y no se me ocurre otra cosa que no sea recorrer tu cuerpo, trazando con mi lengua caminos al azar que cruzan tu geografía de punta a punta. Y mientras, dosificas tus caricias para incrementar mi fragilidad, al tiempo que tu voz me posee y de tus labios se desprende un “eres mío” que destroza mis miedos y me transporta lejos, muy lejos, en una montaña rusa de emociones atropelladas.

Vuelvo a recostarme con los ojos cansados de no respirar tu sonrisa, de no poder recurrir a tu boca, de no ser capaz de descifrar el sensual lenguaje de tu cuerpo desnudo. Tras un último vistazo al reloj y a la ventana, desde la que se contempla la quietud de una ciudad que nunca duerme por completo, trato de recuperar las horas de sueño que has robado de mi cama. Un lugar que todavía no se ha repuesto de la agotadora batalla que compartimos durante la noche anterior; una lucha descarnada y ardiente, en la que nuestras pasiones dejaron un único prisionero, mi corazón, que ahora vive la felicidad alojado bajo la protección de tu pecho.

Hoy te esperaré ansioso, rebajando cada segundo hasta el momento de tenerte de nuevo al alcance de un suspiro, para dibujar trazos de ardor bajo tu ropa y sincronizar nuestros latidos traspasando el límite de velocidad que marquen las curvas de tu cuerpo. Hoy volverás al que siempre ha sido tu refugio, tu guarida: hoy volverás a mí…  

3 de abril de 2013

CALUMNIAS


Se resistía a reconocerlo, pero no tuvo más remedio que aceptar lo que ya era un hecho: la evidencia había conseguido por fin vencer esa guerra, tras varias batallas encarnizadas enfrentada a las mentiras y el auto-engaño. Al final, la tinta que corría por sus venas se había estancado, paralizada ante la difícil controversia de tener que reflejar una falsedad que pesaba más que su propia existencia. Cansado de sonreír hipocresías y de soportar jornadas llenas de fingimiento, empequeñecido ante el avasallador reflejo de su propia frustración, había decidido poner fin a ese conjunto de sentimientos que se disfrazaban bajo el nombre del amor y el apellido de la pasión.

No habría más escritos ni novelas; no saldría de su mente ninguna otra historia sentimental, se acabarían las palabras sedosas y las frases conmovedoras. No podía escribir acerca de algo tan lejano e intangible en esos momentos para él; hacerlo suponía perpetuar una farsa, falsificando párrafos llenos de calumnias que manchaban las páginas con su cinismo. Aunque, bien pensado, se había ganado la vida así durante muchos años, relatando vivencias, inventando personajes y plasmando situaciones, no siempre basadas en la realidad ni en su experiencia. Para ser sincero, en eso consistía de alguna manera escribir: hacer que los lectores se creyesen lo que está sobre el papel, interpretándolo a su modo y disfrutando del contenido, aunque éste no tenga nada que ver con la realidad ni con la vida del que lo escribe. Pero ahora ya no era capaz de continuar; no en esa situación tan precaria, cuando el propio amor lo había abandonado y el romanticismo agonizaba víctima del egoísmo y la desconfianza.

Quiso escribir un breve cuento a modo de despedida; un texto lleno de resentimiento, unas cuantas hojas que sirvieran para vaciar su rabia y volcar todo su rencor ante una situación que era demasiado dolorosa como para no repercutir en sus palabras. Ni siquiera fue capaz de obtener dos líneas; su mente se había bloqueado y el papel, tras media hora de esfuerzo, seguía tan blanco como al principio. Algo muy significativo cuando incluso el desamor no era capaz de inspirar un relato…

Resignado ante su evidente carencia intelectual salió a la calle para refrescar su enojo. Caminó calle arriba, con la esperanza de volver a casa desprendido de la angustia que suponía asumir el final de un ciclo, o al menos aceptar la posibilidad de enfocar sus pasos en una dirección inédita. Sentado a la mesa de una cafetería, tras una sosegada reflexión, pidió permiso al camarero para echarle un vistazo al periódico del día. Revisó brevemente la portada y se dirigió sin más a la sección de ofertas de empleo. La decisión estaba ya tomada. 

25 de marzo de 2013

UN DÍA PERFECTO



En el día más maravilloso de todos, no existiría el rencor ni los celos y por la mañana ella lo estrujaría entre sus brazos, susurrando un “buenos días, mi amor” que haría tambalear los cimientos del edificio.
En el día más perfecto de todos, no habría necesidad de acudir al trabajo y tras un desayuno saboreado como si del último deseo antes de morir se tratase, se irían de compras cogidos de la mano comentando lo entretenida que había sido la película del día anterior.
En el día más encantador de todos, se buscarían con la mirada como un niño que, temeroso del mundo a su alrededor, sujeta con fuerza el brazo de su madre y no la pierde de vista. Su compañía sería para siempre, pues así lo delatarían sus besos y sus abrazos.
En el día más feliz de todos, volverían a casa con muchos regalos y bolsas repletas de comida. Él se pondría a preparar la cena, mientras ella se estaría probando ese vestido negro que tanto habían buscado. Ni el espejo más perfecto sería capaz de reflejar tanta belleza.
En el día más sincero de todos, sus “te quiero” arrancarían pedazos del otro corazón; se acostarían temprano, sin mirar siquiera la hora, para hacer el amor convencidos de que toda la pasión concentrada sobre la cama sería capaz de congelar el tiempo.
Pero el día más bonito nunca ha llegado y de tanto llorar él se ha convencido de que el mar es salado porque lo componen sus lágrimas. No puede aspirar a tanta felicidad, porque ni se le permite observarla a través del ojo de la cerradura, en ese cuarto inaccesible en el que la tristeza la ha encerrado. No tendrá casa, ni regalos, ni nadie que le discuta argumentando que esa camisa no va bien con ese pantalón nuevo, ni “buenas noches”, ni por supuesto “buenos días”.
Por eso, muchas veces sueña con ese día tan magnífico como irreal y piensa que sin ella no vale la pena vivir en este Universo. Un enorme vacío de galaxias, estrellas y materia oscura que solamente detiene su expansión cuando ella respira a su lado.

20 de marzo de 2013

TE REGALO UNA SONRISA








                                                                                 YO AÑADIRÍA TAMBIÉN A LA ÚLTIMA          CONEXIÓN DEL WHATSAPP...


6 de marzo de 2013

A SU LADO


Había aprendido a manejar sus sueños para que apareciese en ellos cuando la echase de menos: tal era la habilidad que consiguió desarrollar a base de recordarla, de repasar mentalmente cada una de sus facciones, de mantenerla presente cada día de su vida. Tenía muchos motivos para no olvidar a la mujer que le había hecho feliz y conservaba grandes esperanzas de que siguiese formando parte de su futuro, porque no era capaz de imaginarse otro año sin ella a su lado. En cambio, la realidad se empeñaba en demostrarle que iba a ser muy complicado revivir aquellos momentos compartidos; una época imborrable que bullía incansable en su mente, a pesar del tiempo recorrido por el solitario camino de la nostalgia.

Los meses en soledad pasaban lentos y ella se mantenía siempre presente en sus pensamientos: cuando se levantaba, en el coche al escuchar esa canción tan especial, al revisar el menú del restaurante, cuando veía una película o leía un libro… Había tantos momentos que reactivaban sus recuerdos, que no acertaba a diferenciar lo real de lo ficticio. Ya iba siendo hora de asumir la realidad y poner los pies en el suelo; era el momento de afrontar que ella no iba a volver. Mientras se vestía, vino a su mente la imagen de su rostro, sonriente y lleno de vida: un compendio de expresiones que conformaban una imagen alegre, aderezada por su tierna manera de acariciarse el pelo cuando se concentraba en algo interesante. Podía completar una colección de sonrisas en una sola tarde, con la seguridad de compartir con todo aquel que participase en su conversación la pasión y el interés que demostraba por el tema más inverosímil. Sin darse cuenta, estaba de nuevo colgado de su añoranza…

Salió del garaje y mientras conducía calle abajo contempló la cafetería en donde su primer beso dejó una cicatriz imposible de reparar. En aquella mesa, ante un par de cafés y una hora de conversación, se asomó a su mirada y comprobó que compartían los mismos sueños. Esa misma noche descorcharon el deseo y se bebieron mutuamente entre caricias y gemidos. A partir de ese día fue prisionero de su cariño, mientras trataba de alcanzar las estrellas desvelado por sus besos. Ahora parecía encontrarse a años luz de ese universo de afecto y pasión, navegando sin rumbo camino a un lugar desconocido.

Tras un breve paseo enzarzado con el silencio llegó frente a la lápida que arrojaba las dos fechas obligatorias en la vida de cualquier ser humano. Hubiera cambiado sin dudarlo su nombre por el que estaba esculpido en aquella piedra, fría y oscura. Hubiera padecido mil veces más dolor que el que ella sufrió durante su mortal enfermedad. Se hubiera arrancado la piel a tiras si con ello pudiera conseguir que estuviera de nuevo allí, regalándole un abrazo… Pero nada de eso iba a cambiar esa realidad que gritaba sigilosa, vomitando el hecho de que ella se había ido para siempre.

Con las manos temblorosas depositó un pequeño ramo de flores, acompañado por un beso, que contenía en su interior todo el amor que había acumulado durante ese año en el que los ojos se le habían llenado de lágrimas; unas lágrimas llenas a su vez de rabia e impregnadas de un sabor a pérdida y a fracaso. Un sentimiento dañino e invencible, desde el que el otoño se había llevado su sonrisa, transformando su vida en un invierno permanente y desolador.  

3 de marzo de 2013

ELOGIO DE LA LENTITUD



Carl Honoré (Escocia, 1967) es un escritor, periodista y comentarista afincado en Canadá, gran defensor del movimiento slow. Ha escrito en un gran número de diarios y revista, entre ellos The Economist, The Observer y NationalPost. Su primer libro, Elogio de la lentitud, se ha traducido a 30 lenguas y es todo un éxito de ventas. Aquí os dejo el enlace para los que quieran leer un fragmento de este libro, pero este párrafo me ha llamado la atención especialmente:



"Rápido equivale a atareado, controlador, agresivo, apresurado, analítico, estresado, superficial, impaciente y activo; es decir, la cantidad prima sobre la calidad.
Lento es lo contrario: sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo; en este caso, la calidad prima sobre la cantidad. La lentitud es necesaria para establecer relaciones verdaderas y significativas con el prójimo, la cultura, el trabajo, la alimentación..., en una palabra, con todo.
La paradoja es que la lentitud no siempre significa ser lento. Como veremos, a menudo realizar una tarea con lentitud produce unos resultados más rápidos. También es posible hacer las cosas con rapidez al tiempo que se mantiene un marco mental lento. Un siglo después de que Rudyard Kipling escribiera acerca de mantener la cabeza en su sitio, mientras cuantos te rodean pierden las suyas, la gente está aprendiendo a mantener la serenidad, a conservar un estado de lentitud interior, incluso mientras se apresuran para terminar una tarea en la fecha fijada o llevar a los niños a la escuela sin ningún retraso"

A veces tenemos que tomarnos las cosas con más calma, algo en lo que también me incluyo, pues la frase más utilizada en nuestro día a día es siempre algo parecido a "no tengo tiempo...", "voy fatal de tiempo...", "no me va a dar tiempo..." 

Hay una frase de Frida Kahlo relacionada con este tema que también quiero incluir en esta entrada, para reflexionar al respecto: "Cada tic tac es un segundo de la vida que pasa, huye y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es solo saber vivirla. Que cada uno lo resuelva como pueda"

23 de febrero de 2013

VIVIR SIN TI



Otro día frente al inquietante espejo
tratando de renunciar sin éxito
a la necesidad de sentirte cerca
Lazos de atracción inmovilizan mi orgullo
promesas de un futuro que ya debió ser
bloquean decisiones hasta hoy nunca tomadas

Sigo cayendo en tus viejas trampas
necesitado de tu atención
que oscila azarosa entre el interés y la desgana
Adicto a tus juegos, con los que consigues
devaluar mi orgullo y descolocar mi cariño
sin tregua para comprender
el huracán de tus emociones

Bajo al sótano de la renuncia
intentando en vano cobijar mi corazón
del viciado influjo de tus palabras
Una tarea inútil tras regresar a tus labios
que borran humedecidos el temor de mi soledad
para hacer que vuelva a la prisión más anhelada
ésa que limitan tus cálidos abrazos

De nuevo dependiente
de una mirada llena de mil palabras
desgarrando mi alma con cada lágrima
Ardiendo en el fuego de una sonrisa dañina
consumido por caprichos banales
vendido por un puñado de caricias
para acabar con más sed de ti en mi boca

Inútil pretender olvidarte por entregas
ganando horas a los minutos
Inútil rescatar el juguete de mi independencia
mientras enredas tu pelo en mi desconfianza
al tiempo que me regalas una sonrisa
suficiente para retrasar de nuevo el mundo

Tan cerca de tu gran fortaleza
como alejado de tu incierto mañana
No comprendes que mi solicitud
se hunde en la profundidad de tu desidia
a sabiendas de que cuanto más débil me hago
mayor es tu victoria en este juego sin reglas

Libérame de esta maravillosa condena
dame alas para volar a ese lugar
donde no me consuma tu sensual presencia
Y elegiré el camino menos doloroso
sorteando tus viejas trampas
para evitar que retorne a la droga de tus besos

Tendrás que darte prisa, aléjate más si cabe
antes de que te conquiste por sorpresa
Destiérrame, repúdiame, sé tú misma
niega tu deseo, apaga el brillo de esta locura
hasta que no dejes rastro de mi amor
sobre tu suave y deseada piel

Tan sólo te pido un último beso
un segundo de placer ilusionado
que me aliente en tan oscuro camino
El camino de vuelta a mí mismo
tras tanto tiempo viviendo de alquiler
entre los recovecos de tu cuerpo

20 de febrero de 2013

PAPER WAR

“Paper War”, animación creada por estudiantes universitarios de comunicación en China. Un proyecto que combina stop motion clásico y 3D. ¡Se realizó en nueve meses de trabajo! Muy original y entretenido...

16 de febrero de 2013

VUELVE PRONTO


El trayecto en el avión se había hecho más pesado que de costumbre. Tres horas encerrado en un cilindro presurizado, a once kilómetros de altura, con el espacio mínimo para encajar las piernas y acomodarse a duras penas en un asiento "talla infantil", que permitía una movilidad similar a la que te proporciona una camisa de fuerza; sobre todo cuando, como en su caso, el pasajero tenía una estatura considerable. Al menos había podido dormitar un rato, vencido por el cansancio y arrullado por el constante rugir de los motores de la aeronave. La noche anterior había sido especialmente intensa y el sueño acabó por vencer su resistencia, sumergiéndolo en una neblina de recuerdos, de entre los que destacaba uno en especial.

Ella era una mujer atractiva, enamorada de su trabajo y adicta a esos pequeños placeres destinados al entretenimiento que la vida te ofrece; la música, el cine y la lectura ocupaban gran parte de su tiempo de ocio, por otra parte bastante escaso. Fue precisamente en una librería en donde conoció a aquel hombre, entre novedades literarias, libros de relatos y grandes clásicos. Ambos escrutaban la misma sección de libros, a la busca y captura de esa novela por la que llevaban tanto tiempo esperando, cuando sus cabezas inclinadas para leer los títulos verticales casi colisionaron, concentradas como estaban en su labor de investigación. A partir de ahí, de ese encuentro tan fortuito como oportuno, se entabló una conversación que continuó en una cafetería adyacente, donde entre sonrisas y varios cafés se pusieron sobre la mesa temas comunes, anécdotas y alguna que otra mirada que delataba la posibilidad de extender ese rato tan agradable compartiendo un almuerzo o una cena. Esta segunda opción tenía más posibilidades de éxito y ambos decidieron darse una segunda oportunidad, bajo el influjo de un par de copas de vino y con la complicidad de la noche como testigo.

Seguía saboreando todavía su piel y emborrachándose de ese olor floral tan característico de su perfume, mientras de fondo escuchaba un murmullo lejano, en forma de retahíla de datos sobre altitud, velocidad y hora de llegada: la voz distorsionada del piloto a través del micrófono lo había despertado del superficial sopor que mantenía desde hacía media hora. Tenía una contractura en el cuello y una de las partes metálicas del asiento delantero se le había clavado en la rodilla, pero la sensación con la que volvió a la realidad del vuelo era bastante agradable: durante el sueño había revivido de nuevo la noche anterior, desde la cena con ella en el restaurante hasta el último beso, sosteniendo la puerta del ascensor de su casa para prolongar un par de segundos más ese maravilloso encuentro. Intentó cerrar de nuevo los ojos para volver atrás unas horas, tratando de perderse de nuevo entre las sábanas para derrochar caricias entre gemidos entrecortados, pero un oportuno codazo del pasajero que viajaba a su lado supuso la conclusión definitiva de su imaginaria aventura. Todavía quedaba al menos una hora para aterrizar y trató de consumirla escuchando un poco de música.

El avión había llegado a su destino y él accedió a la sala de equipajes dispuesto a esperar un buen rato hasta la aparición de su maleta. Un zumbido en el bolsillo del pantalón le recordó que su teléfono móvil ya se encontraba operativo tras el obligado “silencio” aéreo. Un mensaje aceleró su corazón a medida que leía las palabras que lo componían: “Llevo toda la mañana recordando tus labios; he pasado una noche tan intensa y especial contigo como no recuerdo otra en toda mi vida. Has dejado cicatrices de placer por todo mi cuerpo y no veo el momento de que regreses de ese viaje tan inoportuno, para volver a experimentar la sensación de estar perdida en medio de un paraíso que solamente tú y yo compartimos. Espero tu llamada…”

Recogió la maleta y caminó exultante hacia la salida, con una sonrisa permanente en su rostro y una imagen esculpida a base de recuerdos inolvidables en su mente. Era la de aquella mujer, susurrando a su oído palabras incandescentes mientras lo abrazaba con todas sus fuerzas, aprisionando su voluntad hasta el último suspiro. Y mientras respondía a su mensaje poniendo el alma en cada letra, consideró muy oportuno adelantar su billete de vuelta. Al fin y al cabo, no podía resistir tantos días sin volver a sentirla cerca y en aquella ciudad ya no quedaba nada más que el vacío de su ausencia.

14 de febrero de 2013

"NÍTNELAV NAS" (SAN VALENTÍN AL REVÉS)


Fue en Febrero, pero no recuerdo bien el día porque he tratado de olvidar, aunque no lo consigo por completo. Es posible que por San Valentín… Puede ser, porque escogiste el momento más adecuado para mostrar tu sinceridad y tu falta de compasión,  poniendo fin a una historia que no tenía por qué haber acabado de esa manera. Lo único que recuerdo es que tu corazón se convirtió en piedra, destrozando el mío con su indiferencia y su frialdad y haciendo añicos, de paso, todo el simbolismo de ese día tan almibarado como comercial.

Sigo preguntándome qué te sucedió: qué o quién transformó esa dulzura, para amargar tu carácter y abandonar mi cariño, dejándolo a la intemperie sin el abrigo de tus besos. Cómo fuiste capaz de olvidar que estabas enamorado de alguien que siempre luchó por ti, cuánto tiempo transcurrió hasta que borraste mi sonrisa de tu corazón, dónde dejaste olvidado tu amor y tu deseo. No pudo haber sido tan repentino: no se vacía en un día el agua del mar...

Han pasado ya dos años y hoy vuelvo a estar en ese lugar en el que tus palabras arrancaron trozos de mi alma; esa calle en la que nos vimos por última vez. Este año también pasaré un 14 de Febrero nada convencional, seguro. Quedan las ruinas, permanece el poso de un episodio desagradable y lleno de misterio, que te llevó a escoger un camino por el que nunca tenías que haber pasado. Y sigo sin entender qué faltó, cuántos errores pude haber enmendado, cómo debí tratarte para no merecer al final la recompensa de tu desprecio. No vale la pena darle más vueltas al asunto: nunca lo sabré e intuyo que nunca me lo dirás.

No tengo tu móvil y desconozco en dónde te encuentras. Pero me quedaba tu dirección de correo electrónico, perdida en alguna página de la libreta de contactos. Por eso me he decidido a mandarte este e-mail, deseándote que disfrutes de este día: un San Valentín tan solitario, decepcionante e inútil como el que me has hecho pasar a desde que decidiste tirar por la borda nuestra vida en común.

Feliz día, "amorcito"

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